Buena ruta para un domingo por la tarde. Una tarde un poco fría, parece que llega el otoño por fin, imprescindible buena compañía y ganas de disfrutar de alguna que otra delicatessen.

Todas la rutas las haremos en transporte público, preferentemente en Metro y a pie. En este caso empezamos desde el Arc de Triomf y nos dirigimos al Carrer Carders donde está el Mosquito.
Encontramos en su carta varias cervezas artesanas como Guineu, Zulogarden, Ales agullons. Más algunas escocesas, belgas, americanas,… bien provistos de surtidores rotativos hoy tocaba la Pura Pale de Ales Agullons.

Seguimos a pie hasta la calle Les Basses de Sant Pere y entramos en AleHop , un local con un toque de diseño y con unos cuantos tiradores de frente, detrás de la barra, como es costumbre en estos locales una pizarra nos indican lo que hay pinchado en ese momento, la Holz  Supporter y la Reservoir Hops nos vinieron muy bien, mientras que los menos atrevidos se deleitaron con la Pils de Naparbier.

Volvemos al Metro de Arc de triomf , y sin abandonar la línea Roja, nos dirigimos a la parada de Metro de Urgell, salimos en Villarroel y encontramos Belchica, cervezas belgas claro. Ahi pudimos probar cervezas muy especiales.  Una multicerelaes muy especial como la Belgoo; probamos también la Cuveé des Trolls y la Daas Ambré apta para celíacos, muy suave. Como curiosidad nos enseñaron unas trapenses auténticas. De esas que según alguna prestigiosa revista americana las considera la mejor cerveza del mundo. Ni tan siquiera lleva etiqueta. En la  foto podemos observar la caja… ¿que costará eso?

Volvemos al Metro de Urgell, y nuestra querida línea Roja nos transporta hasta la Plaça de Sants, desde este punto tenemos un abanico bastante amplio de locales, pero en esta ocasión nos decantamos por asistir a una velada de blues en el Honky Tonk Blues bar de la calle Finlándia. Aquí pudimos saborear la Bleder Foc de Drac, otra opción hubiese sido la Original de JoenVull, pero no les quedaban.  Blas Picón, con su profunda voz , una más que entrañable armónica y  el washboard (esas tablas de lavar metálicas que rasgadas con unos dedales ofrecen un agradable acompañamiento de percusión), junto al virtuoso pianista Lluís Coloma nos hicieron vibrar a ritmo de Boogie.

 

Y así finalizó la ruta. Mañana ya era lunes…


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